Crónica día 11-01-2014
Integrantes de la salida: Ascen, Vicente, Joaquín, Paqui, Jorge, Josep, Toni, Miguel, Manoli, Paco, Carlos, José Vicente, Mª France (la que escribe) y Pincho que se ha portado como uno más .
Ruta: Espadilla-Peña Saganta-Castillo de Espadilla-Tunel-Espadilla
Distancia: 13’170 km
Desnivel acumulado: 690 m (aproximadamente).
A las 8:05 de la mañana habiendo sido todo el mundo puntual, salimos desde la gasolinera de Xirivella hacia Espadilla, repartidos en 3 coches.
A las 9:30 después de haber aparcado al lado del campo de futbito, ya estábamos todos preparados para iniciar el ascenso a la Peña Saganta. 10º de temperatura, el sol que empezaba a salir, era el día perfecto para hacer una ruta.
Nada más empezar el recorrido y habiendo pasado el jardín botánico, tomamos el PR-CV 314 capitaneados por Ascen que llevaba el GPS y estrenaba para la ocasión unas botas que suben solas, imponiendo un ritmo frenético complicado de seguir para el resto de la peña que le acompañaba.
En la ascensión pasamos por el barranco de la Piqueta y seguimos subiendo por una senda hacia la Peña que veíamos al fondo, pasando de largo el Castillo. Después de alrededor una hora y media a un ritmo trepidante, que a más de uno teniendo en cuenta el descanso navideño le costaba seguir, llegamos a la Peña Saganta.
La vista desde arriba era impresionante, una panorámica de la sierra de Espadán a nuestros pies con el Peñagolosa al fondo. Ya era hora de reponer fuerzas, por lo que sacamos los víveres que llevábamos y como buenos compañeros compartimos, viandas, vino y dulces y cava. Para inmortalizar el momento, el Paco y Josep nos sacaron una foto a todos los presentes y algún otro excursionista que pasaba por allí.
Desde la Peña tomamos una senda para ir al Castillo, que bordea la Peña por el este. El recorrido iba paralelo al río Pequeño que discurría a nuestros pies, hasta que lo abandonamos para cruzar el barranco de la Carbonera siguiendo una senda que se bifurcaba. Dejamos el desvío de la derecha que luego nos llevó al túnel, y continuamos hacia la izquierda donde subiendo encontramos un nuevo desvío con un cartel que nos indicaba la subida al Castillo a 0´7 km. Lo que no ponía era el desnivel tan acentuado que nos encontramos. En ese momento y a fin de relevar a Ascen en su tarea de cabeza de grupo, tomó las riendas Vicente, continuando con el ritmo iniciado por Ascen. A paso ligero llegamos a las ruinas del Castillo, ya que apenas se conserva un aljibe, un par de paredes de una torre y un algún trozo de muralla.
Después de contemplar el paisaje invernal en la cima, bajamos por el mismo sendero y en el punto donde encontramos el cartel que indicaba la subida al Castillo, nos fuimos por la derecha volviendo sobre nuestros pasos para coger el desvío que nos llevó al túnel. Pasamos por la fuente de la Peineta, que como era de esperar estaba seca y siguiendo el camino hacia abajo llegamos a la entrada del túnel. Como en todos los grupos, hay gente precavida que trae todo lo necesario para las situaciones
imprevistas. 4 llevaban linternas, por lo que se repartieron entre el grupo para facilitar el paso del túnel. Menos mal que tenemos una altura media normalita porque nos tocó pasar en una posición un poco incómoda, sobre todo cuando llegamos a la mitad donde el techo bajaba y las paredes se estrechaban. Como ya empezamos a ver la luz de la salida nos importó poco. A la salida y como buen reportero, Miguel nos inmortalizó uno a uno con nuestra mejor sonrisa.
Una vez fuera del túnel seguimos la senda que enlaza al final con el PR-CV 314 que tomamos en el inicio de la ruta y que nos llevó a donde habíamos dejado los coches.
Como eran las 14:00 horas, nos dirigimos por las calles del pueblo hacia el bar. De camino paramos en la fuente de San Juan Bautista a refrescarnos y llenar las cantimploras.
Cuando llegamos al bar, había otro grupo de Castellón que nos habíamos encontrado por el camino y nos sentamos en la mesa de al lado para comer, donde de nuevo compartimos los matrimonios de Paco, el queso con salmón de Miguel y las galletas de chocolate de Ascen. Como buen final de no podían faltar los cremaets, de los cuales Josep dará buen cuenta, ya que en su estudio de mercado está encontrando una variedad interesante en los pueblos de la Comunitat Valenciana.
Después de la comida y la agradable compañía, volvimos a los coches para empezar nuestro regreso a Valencia, ya algunos querían llegar a tiempo para ir de rebajas.
A las 16:45 besos y abrazos en la Gasolinera de Xirivella, quedando emplazados para la próxima salida.
Y es que salidas como esta hacen afición y amigos…….
MONTANYEANDO
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