Integrantes de la salida: Mari France, Jose Vicente, Marta, Jose (padre de Marta),
Walter, Joaquín, Ana Pérez, Eva, Vicente, Pepe y Pedro (un servidor).
Distancia: 13'4 km
Desnivel acumulado: 1060 metros.
Como cada sábado, nos reunimos en la gasolinera de Xirivella a las 08:00 horas
para pasar un día en la montaña en buena compañía en la que era la primera ruta del
2014: una circular por la población de Chóvar donde al final nos juntamos 11 valientes
para hacerla.
Llegados al pueblo, y siendo aproximadamente las 09:00, salimos desde la
carretera que atraviesa dicha población, rumbo al Pico Bellota, basándonos en un
track que habíamos sacado de Wikiloc. Nada más empezar, hay una bifurcación y
decidimos ir hacia la izquierda ya que, por lo visto en el track, llegando a la cima hay
una subida muy dura, y mejor subirla que bajarla.
Fuímos siguiendo una mezcla de marcas de sendero local (franjas blancas y verdes) y
puntos azules, en lo que parecía una especie de circuito para BTT o motocicletas de
enduro, con saltos y algún que otro puentecillo hecho con palés, que daba bastante
respeto atravesarlo porque parecía que se íba a romper en cualquier momento.
Entre alguna que otra parada para reagruparnos y beber agua, empezamos el
tramo final de ascenso al Bellota por una pedreda muy empinada, aunque fácil de
subir, que nos hizo sudar y jadear como gorrinillos en una matanza. Aún así, siendo
sobre las 11:30, hicimos cumbre (955 metros)...y vaya vistas!!! Una cima muy bonita,
bastante despejada, con unos cortados que quitaban el hipo, y con un viento muy
fuerte que hizo que hacerse una foto en la cima fuera un asunto de riesgo.
Almorzamos tranquilamente, disfrutando del solete que pegaba, con una buena
conversación en buena compañía, y aderezado con un vino “Pata Negra” (y no porque
fuera bueno, que lo era, sino porque era la marca :-D) que trajo Pepe que, en mi caso,
me revitalizó por dentro (llevaba un trancazo que no veas).
Son las 12:15 y decidimos plantearnos el empezar a movernos de nuevo.
Deshacemos un trozo de lo andado desde el Pico Bellota por su cresta hasta llegar al
cruce con la pedrera por la que habíamos subido, y una vez llegados a este, seguimos
por un sendero marcado por la cresta de la montaña hacia un punto marcado en mi
GPS como “Collado”.
Las vistas a lo largo de toda la cresta son preciosas, con el pueblo de Chóvar
bajo, y donde, gracias al aire (muy fuerte a lo largo de todo el día), podemos disfrutar
de un día muy limpio que permite disfrutar aún mejor de toda la sierra.
Hay que destacar que en distintos puntos de la cresta, más expuestos, hay
tramos de cuerda para cogernos y que además se ven bastante nuevos, y que es un
detalle a destacar porque en otras rutas se echan muchas veces de menos.
Una vez en el famoso punto de “Collado”, y tras haberlo estado hablando entre
los integrantes, decidimos no hacer caso al GPS y seguir cresteando (nos estaba
gustando, era una cresta muy fácil y muy bien marcada) para llegar al “Puntal de
l'Aljub” que nos quedaba, según un poste informativo, a poco más de 1 km, y que
destacaba en la sierra, junto al Bellota, no sólo por la altura (se llevaban 10 metros),
sino también por las antenas de comunicación que había en lo alto de su cima y que, a
un servidor, le recordaban mucho a la cima del Montdúver.
Tras más de media hora andando, conseguimos llegar a la cima y la verdad es
que no nos defraudó ya que había muy buenas vistas de toda la provincia, y parte de
València y Alicante (el Montgó se veía perfectamente), y el mar se veía precioso y
mucho más cerca desde esta cumbre.
Continuamos por la carretera que llegaba hasta las antenas, ahora ya todo el
rato en descenso hasta la llegada a Chóvar, hasta que llegamos a un cruce de
caminos donde volvíamos a enganchar con el track de la ruta programa, siguiéndolo de nuevo hasta el final.
Lo que quedó de la ruta fue una senda, muy agradable y fácil de bajar aunque
sin descanso, marcada como sendero local, que nos llevó de nuevo hasta el sitio de
partida en el pueblo.
Y de ahí, a buscar un bar donde reponer fuerzas después de una ruta que,
aunque corta, nos hizo hacer piernas.
Un placer retomar las salidas de nuevo con el grupo (y encima con el honor de
“comandarla” junto a mi querido GPS, asumiendo galones y, por suerte, con éxito y sin
errores, gracias también a la ayuda de todos) y espero poder seguir haciéndolo de
nuevo, y durante mucho tiempo.


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